Llegamos al restaurante y desde la misma entrada sentimos que estábamos ingresando a un ambiente realmente especial. Nos encontramos con una linda y amplia terraza muy bien decorada con diferentes plantas, donde iba sonando canciones que reforzaban la armonía del concepto.
Nos recibió Eduardo, que después de terminar con todos los protocolos de bioseguridad, nos llevó a nuestra mesa. En la carta hay desde ceviches hasta pastas y hamburguesas. Definitivamente, tienen opciones para todos los gustos.
Aprovechando que era una tarde de sol, arrancamos con una entrada fresca, Tartare de Salmón al frasco: salmón en cubitos, con un cremoso mousse de palta y trocitos de cebolla y pepino. Todo rociado en aceite de ajonjolí y servido en un jar para cucharear y repartir entre los chips salados.
Como plato de fondo, nos fuimos por las pastas que ya nos hacían ojitos. Probamos el Spaghetti Negro con Salsa Rosé de Langostinos. La pasta llegó en el punto exacto, al dente, tal y como me gusta. Además, estaba cubierta por tinta de calamar con salsa a base de langostinos y parmesano. En pocas palabras: una delicia por la que volvería una y mil veces.
La segunda opción fue el Fetuccini a la Huancaína con Lomo Anticuchero. Llegó servido con abundante crema huancaína y unos sabrosos cortes de lomo en forma de cubos, que estaban bañados en una deliciosa salsa anticuchera. Me atrevo a decir que este último entró directo a los primeros lugares de mis pastas favoritas.
De bebidas, pedimos una Limonada de Frutos Rojos y un Dolce Amore, a base de piña con camu camu y hierbabuena. Ambos estaban dulces y refrescantes, el balance perfecto. Pero eso sí, cada uno con un encanto en particular.
¡La atención no se queda atrás! Eduardo, el mismo que nos recibió, estuvo atento en todo momento y nos contó hasta sus recomendaciones personales. Gracias Eduardo, ¡Eres un capo!
¡Anota este point! En Amore encontrarás variedad, calidad y un muy buen ambiente. Sin duda, es una gran opción para ir con amigos o familia.




