Visitar 500 Grados era uno de mis pendientes. Anteriormente había escuchado mucho de su cocina, sus platos y de su concepto que me parecía bastante interesante. Este restaurante del afamado chef Jaime Pesaque obtiene su nombre gracias a sus dos hornos de barro; uno en grados celcius y uno en grados farenheit que sirven para diferentes tipos de preparaciones.
Empezamos la visita con uno de sus platos estrella: La Bombita de Palta, rellena de queso cheddar, y envuelta en meatloaf y tocino ahumado bañado en salsa BBQ y acompañado de choclito salteado. Le tenía mucha expectativa y no me decepcionó ya que cada capa de este plato está muy bien ejecutada y combina de maravilla. La palta es suave, rellena de abundante queso que rebosa cuando se corta, lo cual armoniza de maravilla con la delgada capa de carne envuelta en tocino crocante y salsa BBQ; además que el choclo peruano y americano salteado de acompañamiento quedaron de maravilla.
Seguimos con una pizza hecha en horno de barro; la Radical, que lleva prosciutto, queso azul, setas y arúgula. Realmente varios de mis toppings favoritos en una sola pizza en la que se complementan de manera excepcional, junto a generosas cantidades de queso mozzarella, originando una pizza que sin duda ha entrado a mi lista personal de pizzas favoritas. Cabe resaltar, que tienen otros sabores de pizza que me llamaron la atención por sus combinaciones interesantes; pero esas ya quedarán pendientes para una próxima visita.
Finalmente, una visita no se encuentra completa sin un buen postre; y uno que sí o sí tenía que probar en este lugar era su Torta de Chocolate de la que me habían comentado bastante. En realidad no soy de ordenar tortas de chocolate cuando voy a restaurantes, pero no pude resistirme a hacerlo esta vez y me alegro de haberlo hecho; pues terminé más que satisfecha. Capas de bizcocho esponjoso y húmedo con buena cantidad de manjar blanco de la casa, salsa de chocolate bitter, almendras confitadas y frutos del bosque que crean un balance en el dulce bastante agradable y que no llega a empalagar. Eso sí, es una porción de tamaño como para compartir. Les puedo asegurar que la comida en este lugar vale cada centavo de lo que cuesta. Tanto por el servicio A1 como por el sabor, textura y aroma logrado en cada plato. No me queda la menor duda de que lograrán disfrutar esta experiencia culinaria tanto como yo.



